Per-Ingvar Branemark

Médico traumatólogo sueco.

Médico traumatólogo sueco.

La extraordinaria trayectoria del investigador y académico, Profesor Dr. Per-Ingvar Branemark, reconocida unánimemente en el contexto nacional e internacional; su excepcional creatividad científica, expresada en una obra que ha significado una sobresaliente contribución a la salud humana y su inestimable aporte a nuestra Casa de Estudios, antecedentes que lo hicieron acreedor el 2002 a la máxima distinción que otorga la Universidad Andrés Bello.

Biografía

El Doctor Per-Ingvar Branemark fue pionero en el desarrollo de la técnica quirúrgica de los implantes de titanio para la reconstrucción ósea en diversas partes del cuerpo, valiosa contribución para la salud humana que lo llevó a ser distinguido Doctor Honoris Causa de la Universidad Andrés Bello, tras la proposición de la Facultad de Odontología, el acuerdo del Consejo Superior de la UNAB y la aprobación de la Junta Directiva.

En la ceremonia de investidura, en octubre de 2002, el Rector Juan Antonio Guzmán Molinari señaló que, en el plano personal, el profesos Branemark reúne las características que casi la mayoría de las veces se dan en los grandes hombres de la ciencia: la sencillez, el compromiso con el trabajo y, por sobre todo un gran amor a la ciencia, que en el caso del doctor Branemark se complementa con ese necesario sentido del humor que da a lo cotidiano e indispensable agrado de vivir. Se agrega a lo anterior su genuina preocupación por las personas, sean estos colegas, pacientes o discípulos”.

Durante su permanencia en Chile, el médico traumatólogo de nacionalidad sueco, Director del Branemar Osseointegration Center, realizó una serie de intervenciones de reconstrucción cráneo-maxilofacial en la Clínica Indisa de la Universidad Andrés Bello. Esta visita se desarrolló en el marco del Taller Internacional Multidisciplinario de Reconstrucción Cráneo-maxilofacial donde también participó un grupo de especialistas de la Universidad de Alberta, Canadá.

Si bien en la actualidad la técnica odontológica basada en sus hallazgos -en la que las prótesis dentales de aguantan sobre piezas de titanio integradas a la mandíbula- se ha generalizado, la moderna implantología no nació hasta los años 50. Fue en un laboratorio sueco, donde el médico Per-Ingvar Branemark estaba estudiando cómo cicatriza el hueso. Para ello, introdujo en la cavidad ósea de un conejo un cilindro de titanio, donde colocó una pequeña cámara óptica. Unos meses después, al intentar extraer el artilugio metálico fue imposible moverlo, ya que se había fusionado con el hueso del animal. A ese fenómeno lo llamó oseointegración.